jueves, 21 de febrero de 2019
jueves, 14 de febrero de 2019
¡Tu muñeca no soy yo!
En estos tiempos que corren, ser seres humanos y humanas, no está nada
fácil, vivimos en una sociedad que nos convierte a las personas en
mercancías, en objetos de uso y desuso, como si fuéramos productos de
consumo que se compran, se consumen y se desechan. Y sobre todo a las
mujeres, estas relaciones de poder que se establecen entre los sujetos y
sujetas sociales, nos han convertido casi que en muñecas y maniquíes
vivientes que decoramos las vidas de quienes se creen nuestros amos o
dueños. Y es que estas creencias culturales y sociales se establecen
desde el momento en que nacemos y nuestra cultura y sociedad ya nos
asigna unos valores, unas expectativas, roles y conductas que nos tocará
cumplir según el sexo con que hayamos nacido. Así se espera que la niña
sea o tenga un comportamiento dulce, tierno, delicado, que sea sumisa,
quieta, tranquila y atenta con los asuntos del hogar y cuidados de sus
miembros. Por el contrario se esperará que el niño sea inquieto, activo,
que explore el mundo y hasta que invada o abuse de los demás, porque
ese es su deber ser, porque está en su naturaleza. En realidad en este
tipo de educación diferenciada, se le otorga y da más permisos al niño
de que actúe según su propio criterio, según sus propias sensaciones y
pensamientos, sin tomar en cuenta ni en consideración la del resto de
las personas diferentes a él. En contraposición, a las niñas se les
reprime y se ejerce más control sobre su comportamiento. Por eso es muy
común escuchar que las adolescentes son mucho más maduras, que los
adolescentes, y, con lógica y razón, si tomamos en cuenta que la
sociedad les exige más responsabilidades a las niñas, sobre todo en su
relación hacia los demás. La conducta social y familiar de las niñas, es
más vigilada y supervisada que la conducta de los varones a quienes se
les otorga más libertad, tanto en la casa como en la calle. Mientras
esta falta de responsabilidades en la educación de los varones se
traduce en un comportamiento irresponsable, egocéntrico y machista hacia
los demás, las niñas y por ende las mujeres, se acostumbran a
sacrificarse, a autoanularse, quedando en muchos casos invisibilizadas,
oprimidas y explotadas, tanto por sus familias como por el resto de la
sociedad.
La primera responsabilidad que tenemos las mujeres en este mundo
androcéntrico y patriarcal, es aprender a ser responsables con nosotras
mismas, porque esta explotación e invisibilización que sufrimos las
mujeres en esta sociedad capitalista de tradición machista, ha hecho que
la mujer se olvide de sí misma, y de su propia voluntad, dejándose
manipular, utilizar y explotar por los otros. Porque se le ha hecho
creer consciente e inconscientemente que ella está aquí en esta vida y
en este mundo para complacer y hacer feliz a los otros, aunque este
mandato le cueste su propio placer y felicidad y hasta su propia vida.
Por eso el primer mandato que debemos cumplir las mujeres, es conocernos
a nosotras mismas, porque hasta esto, tan fundamental en los seres
humanos y humanas, en todas las personas para su autoestima y
autorespeto, nos lo ha negado esta cultura y sociedad machista donde
vivimos. Así que para emanciparnos y que las mujeres nos empoderemos,
tenemos el deber y la obligación de conocernos, amarnos y respetarnos
primero a nosotras mismas.
miércoles, 6 de febrero de 2019
Ixchel
La
diosa maya Ixchel, que representa y simboliza a la luna, también es
la diosa protectora de la maternidad y los partos, como la diosa
orisha Yemayá, que al igual que la otrora diosa madre sumeria Mammu,
son diosas simbolizadas y representadas por el mar y la tierra, y son
las madres y creadoras del mundo y del universo. Ellas existían
desde el principio. Son las protectoras de la maternidad, y protegen
y gobiernan no sólo la vida del útero físico, sino también la
vida y la energía del útero etéreo, del útero celestial,
creador
de todo lo que da sentido y existencia a las cosas.
lunes, 17 de septiembre de 2018
Alzamos la voz por Mayell,
por ti, por nosotras, por todas
Las
mujeres venezolanas hoy, como siempre, nos bregamos con fuerza la vida,
por nosotras, por nuestras hijas e hijos, por nuestras madres y
padres, por la patria. Así vivía Mayell Hernández, compañera del
Campamento de Pioneras y Pioneros Madre Hipólita, al que hoy llamamos
con su nombre, en su honor.
Lejos de ser una mujer callada y pasiva, Mayell era vocera de quienes luchan por un hogar digno, la vida que tenía por delante era hermosa como ella misma, sus sueños eran enormes y cuando hacemos un recuento de sus múltiples actividades nos damos cuenta de la mujer que era. Con su cuerpo dibujaba sus utopías, las danzaba. Pero ella era más, mucho más. Mayell le estaba metiendo el hombro a la vida, lo mismo la podíamos ver bailando que preparándose para pegar los bloques del hogar que soñaba para su hija, o con su bandeja vendiendo tortas para palear los gastos del día a día.
Y Mayell ya no está con nosotras y nosotros, no está porque fue victima de un femicidio, su compañero, el hombre que ella alguna vez amó, la asesinó.
Deja a una hija de 2 años, una pequeña que tendrá que crecer sin su madre. Mayell no estará para acompañarla al primer día de colegio, se perderá la caída de sus primeros dientes, la graduación de bachiller, la rebeldía de la adolescencia, no estará Mayell para guiar los pasos de a quien más amaba.Pero Mayell no es la única, son muchas, cientos, miles de mujeres que son víctimas de femicidio, y nos preguntamos por qué, por qué las que crían, las que reproducen y cuidan la vida de todas y todos, son las golpeadas, las maltratadas, las muertas. Y la explicación es corta pero compleja, porque EL PATRIARCADO NOS REQUIERE OPRIMIDA PARA SOSTENER LA DÉBIL MASCULINIDAD TRADICIONAL.
Queremos con este comunicado hacer ver una realidad que hoy nos toca de cerca, que nos conmueve, que moviliza nuestro dolor desde adentro, pero que es una realidad que vivimos cotidianamente, llamamos la atención hacia el hecho de que los femicidios no son accidentes, no son muertes inexplicables, tienen causas y éstas no son patológicas. Son el resultado de un sistema estructural en el que la sociedad en su conjunto es responsable.
Responsabilidad que debemos asumir desde lo cotidiano, entendiendo que cada vez que golpeamos a una niña o a un niño le enseñamos que la violencia está bien, que es una manera de comunicar nuestro desagrado. Esto debe parar aquí y ahora. La violencia está mal, es incorrecta, reproduce todo aquello que queremos defenestrar de nuestras vidas y de nuestra sociedad.
Todas estas mujeres que engrosan la lista, junto Mayell, de mujeres muertas por el hecho de ser mujeres, tenían vidas, rostros, sueños, gente que amaban y que las amaba; y todas esas vidas quedaron cegadas, la mayoría de las veces en el espacio donde debían estar más seguras, en sus propios hogares, y de la mano de quienes compartieran sus camas, con quienes tuvieron hijas e hijos, de manos de quienes alguna vez amaron.
Y si bien este escrito hoy no alcanza para salvar la vida de Mayell, es necesario que la sociedad en su conjunto tome conciencia, comprenda de qué se trata todo este horror, que nos comprometamos más que nunca con el #NiUnaMenos, #VivasNosQueremos. Resulta indispensable que el Estado en todos sus niveles asuma con más fuerza la ley Orgánica por el Derecho de las Mujeres a una Vida libre de Violencia, de una vez por todas, se implementen políticas públicas tendientes a combatir el sexismo, y la violencia contra las mujeres.
Por nuestra parte, seguiremos en la lucha por una Patria Libre, Socialista y Feminista, construiremos juntas y juntos tu casa, el hogar de tu hija lo protegeremos en el campamento que tanto defendiste, y seguiremos adelante; pero a partir de hoy nos comprometemos a no voltear la mirada, a estar alertas para que no mueran las Mayell, ni las María, ni las Josefinas.
A la violencia le decimos #NiUnaMas
Campamento de Pioneras y Pioneros
Movimiento de Pobladoras y Pobladores
Red Araña Feminista
Lejos de ser una mujer callada y pasiva, Mayell era vocera de quienes luchan por un hogar digno, la vida que tenía por delante era hermosa como ella misma, sus sueños eran enormes y cuando hacemos un recuento de sus múltiples actividades nos damos cuenta de la mujer que era. Con su cuerpo dibujaba sus utopías, las danzaba. Pero ella era más, mucho más. Mayell le estaba metiendo el hombro a la vida, lo mismo la podíamos ver bailando que preparándose para pegar los bloques del hogar que soñaba para su hija, o con su bandeja vendiendo tortas para palear los gastos del día a día.
Y Mayell ya no está con nosotras y nosotros, no está porque fue victima de un femicidio, su compañero, el hombre que ella alguna vez amó, la asesinó.
Deja a una hija de 2 años, una pequeña que tendrá que crecer sin su madre. Mayell no estará para acompañarla al primer día de colegio, se perderá la caída de sus primeros dientes, la graduación de bachiller, la rebeldía de la adolescencia, no estará Mayell para guiar los pasos de a quien más amaba.Pero Mayell no es la única, son muchas, cientos, miles de mujeres que son víctimas de femicidio, y nos preguntamos por qué, por qué las que crían, las que reproducen y cuidan la vida de todas y todos, son las golpeadas, las maltratadas, las muertas. Y la explicación es corta pero compleja, porque EL PATRIARCADO NOS REQUIERE OPRIMIDA PARA SOSTENER LA DÉBIL MASCULINIDAD TRADICIONAL.
Queremos con este comunicado hacer ver una realidad que hoy nos toca de cerca, que nos conmueve, que moviliza nuestro dolor desde adentro, pero que es una realidad que vivimos cotidianamente, llamamos la atención hacia el hecho de que los femicidios no son accidentes, no son muertes inexplicables, tienen causas y éstas no son patológicas. Son el resultado de un sistema estructural en el que la sociedad en su conjunto es responsable.
Responsabilidad que debemos asumir desde lo cotidiano, entendiendo que cada vez que golpeamos a una niña o a un niño le enseñamos que la violencia está bien, que es una manera de comunicar nuestro desagrado. Esto debe parar aquí y ahora. La violencia está mal, es incorrecta, reproduce todo aquello que queremos defenestrar de nuestras vidas y de nuestra sociedad.
Todas estas mujeres que engrosan la lista, junto Mayell, de mujeres muertas por el hecho de ser mujeres, tenían vidas, rostros, sueños, gente que amaban y que las amaba; y todas esas vidas quedaron cegadas, la mayoría de las veces en el espacio donde debían estar más seguras, en sus propios hogares, y de la mano de quienes compartieran sus camas, con quienes tuvieron hijas e hijos, de manos de quienes alguna vez amaron.
Y si bien este escrito hoy no alcanza para salvar la vida de Mayell, es necesario que la sociedad en su conjunto tome conciencia, comprenda de qué se trata todo este horror, que nos comprometamos más que nunca con el #NiUnaMenos, #VivasNosQueremos. Resulta indispensable que el Estado en todos sus niveles asuma con más fuerza la ley Orgánica por el Derecho de las Mujeres a una Vida libre de Violencia, de una vez por todas, se implementen políticas públicas tendientes a combatir el sexismo, y la violencia contra las mujeres.
Por nuestra parte, seguiremos en la lucha por una Patria Libre, Socialista y Feminista, construiremos juntas y juntos tu casa, el hogar de tu hija lo protegeremos en el campamento que tanto defendiste, y seguiremos adelante; pero a partir de hoy nos comprometemos a no voltear la mirada, a estar alertas para que no mueran las Mayell, ni las María, ni las Josefinas.
A la violencia le decimos #NiUnaMas
Campamento de Pioneras y Pioneros
Movimiento de Pobladoras y Pobladores
Red Araña Feminista
martes, 1 de mayo de 2018
FEMINISMOS DEL SUR
Las mujeres latinoamericanas, hoy día en el siglo XXI, hemos terminado por constituirnos en un modelo de sujeto social integral y pluralista. Las mujeres latinoamericanas hemos sido un colectivo históricamente marginado y oprimido, pero esta misma condición nos ha permitido desde la lucha diaria en todos los aspectos y áreas de la vida, lograr construir un camino donde hemos asumido un papel activo y protagónico, convirtiéndonos en ejemplos de superación y de emancipación femenina, tanto a nivel personal como de manera colectiva. Y este cambio en el rol femenino latinoamericano, lo estamos conquistando desde las bases del pueblo, desde nuestra propia cotidianidad. Debido a la crisis económica que siempre ha caracterizado a nuestro entorno social, muchas mujeres latinoamericanas se han convertido en generadoras y productoras de recursos económicos, tanto de forma independiente, como a nivel asociativo y de cooperativas. Las mujeres latinoamericanas al hacernos cargo de las responsabilidades económicas del hogar, hemos creado redes de empatía y solidaridad femenina en nuestros entornos más cercanos, lo que nos ha permitido que muchas de nosotras podamos educarnos y desarrollarnos como profesionales sin descuidar al mismo tiempo la crianza y la educación de nuestros hijos e hijas, generando a la vez, fuentes de empleo para nuestro género, y beneficiando de esta manera al colectivo próximo y a nuestras comunidades. Y es desde este poder como colectivo, que las mujeres en todas partes del mundo, podemos ir incidiendo y transformado a la sociedad, las mujeres como agentes de cambio y transformación social.
Elba Poleo Maldonado
viernes, 14 de julio de 2017
Inicia Captación de Promotoras Comunitarias del Plan Nacional del Parto Humanizado
En el urbanismo Ciudad Tiuna, ubicado en la parroquia El Valle de Caracas, el Ministerio del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género (MinMujer), dio inicio a la captación de promotoras comunitarias, para ser incorporadas en los procesos de formación del Plan Nacional del Parto Humanizado.
Durante
la actividad, la ministra del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad
de Género, Blanca Eekhout, señaló, ya tenemos 50 mujeres registradas
en este urbanismo, para formarse como promotoras del parto humanizado.
Asimismo destacó, que a través del plan Chamba Juvenil han sido
seleccionadas 2 mil mujeres jóvenes.
La
titular de la cartera de la mujer, convocó a las mujeres a registrarse a
través del la línea telefónica 0800 Mujeres (6853737), con una llamada
telefónica, todas las embarazadas del país pueden participar en este
extraordinario plan de humanización del parto, de solidaridad, de vida,
de paz para nuestros niños, para nuestras niñas y para nuestras
mujeres, expresó la ministra.
Indicó
que el próximo lunes 17 de julio en coordinación con la Universidad de
las Ciencias de la Salud "Hugo Chávez Frías", inicia la formación de 5
médicos por cada Área de Salud Integral Comunitaria (Asic),
serán 2900 médicos integrarles comunitarios, formándose,
sensibilizándose y construyendo este plan extraordinario del parto
humanizado.
También
señaló que este jueves 20 de julio, comenzará un programa de formación
para las mujeres, que se extenderá hasta el 3 de agosto del presente
año.
La
ministra precisó que alrededor de 2.000 mujeres harán un recorrido
junto al "Movimiento Somos Venezuela", para conocer las necesidades de
las embarazadas, irán con un mensaje de amor, vida y paz, harán un
acompañamiento al parto y la gestación, sensibilizando a la comunidad y a
la familia.
Cuando
pare la mujer, pare el padre y la madre, pare la familia, pare la
comunidad, pare la Patria, nosotros queremos que sea un parto de vida,
de sueño, de esperanza y de paz, finalizó.
Fuente: INAMUJER
(www.inamujer.gob.ve)
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