viernes, 14 de julio de 2017
martes, 30 de mayo de 2017
Cine Foros sobre los Derechos Humanos de las Mujeres
Desde la Gerencia General de Cultura, Deporte, Recreación y Participación Comunal del INCES, dimos inicio el año pasado 2016, a un ciclo de cine foros sobre los Derechos Humanos de las Mujeres, con el fin de sensibilizar a las comunidades de las parroquias del punto y círculo del INCES, sobre temas como el Parto Humanizado, La Lactancia Materna y el Embarazo en Adolescentes. Es estratégico como política pública, que todas las instituciones y organismos del Estado Venezolano, se comprometan con la Igualdad y Equidad de Género y se conviertan en los principales promotores y difusores de los Derechos Humanos de las Mujeres, más cuando somos una institución educativa y estamos adscritos al Ministerio del Poder Popular para la Educación, porque recordemos también que nuestra Revolución Bolivariana es Feminista como la declaró nuestro Comandante Eterno Hugo Chávez, y que también nuestro Presidente Nicolás Maduro hoy lo ratifica al declarar que la CONSTITUYENTE tiene que ser Feminista. Por estas razones considero importante que sigamos dándole continuidad a esta línea de acción con perspectiva de género, continuando con los conversatorios, cine foros, y demás actividades que organicemos dentro de las mismas comunidades, para que sigamos contribuyendo desde nuestra Gerencia General de Cultura, Deporte, Recreación y Participación Comunal, en la tarea de sensibilizar y educar en materia de Igualdad y Equidad de Género.
Elba Poleo, Promotora Cultural de la Gerencia General de Cultura, Deporte, Recreación y Participación Comunal del INCES.
martes, 8 de marzo de 2016
Sociedad Androcéntrica y Patriarcal
La
sociedad moderna se ha levantado y desarrollado bajo un orden o principio
androcéntrico que le ha otorgado al hombre, todo el poder y protagonismo
histórico. Hasta bien entrado el siglo XX, el espacio público era prácticamente
de dominio exclusivo de los hombres, quienes ocupaban los cargos más
importantes y de mayor poder, en las instituciones públicas y empresas, es
decir, a nivel político y económico: presidentes, grandes empresarios. También
eran admirados por su destreza física y valentía, convirtiéndose en héroes de
guerra o en reconocidos y premiados deportistas. El talento artístico y la
capacidad intelectual o científica, la llamada genialidad, como consta
en las enciclopedias y libros de historia (historia burguesa, historia de la
cultura blanca), era considerada también como algo relativo o relacionado
directamente con el sexo masculino, es decir, como una cuestión o una cosa de
hombres. Las mujeres intelectuales, científicas, deportistas o artistas,
siempre quedaban relegadas, en un segundo plano, cuando no eran consideradas
como una rareza o curiosidad, un complemento o elemento decorativo,
siempre dependientes de la mirada, la lectura, visión y concepción que tenía de
ellas el género masculino.
Pero
el responsabilizar de tal manera al género masculino, es decir, a sólo una
parte de la humanidad, de todas las acciones y decisiones de poder, es una
carga muy pesada que arrojó consecuencias muy graves en el bienestar de dicha
sociedad. Una de las consecuencias graves del androcentrismo que se puede
señalar, es la invisibilidad de la otra parte del género humano. Y cuando
decimos la otra parte, no nos referimos exclusivamente a las mujeres, ni a las
mujeres blancas en específico, sino a todas las personas que no somos “Hombre
Blanco Adulto Heterosexual”.
El
hecho de que la sociedad moderna se construyera tomando en cuenta sólo los
principios, valores y necesidades del Hombre Blanco Adulto Heterosexual,
la convirtieron en una sociedad egocéntrica e individualista. La civilización
occidental se mira y se considera a sí misma, como la “cultura correcta”, es
decir, que considera que no existe otra forma, manera de ser, o de hacerlo
mejor. Por supuesto que esta idea de considerarse “perfectos”, “omnipotentes” e
“indestructibles”, hace y convierte a las personas en intolerantes, porque las
predispone negativamente hacia lo diferente, concibiéndolo como algo
equivocado, que no tiene sentido, ni razón de ser. ¿Qué hacemos con lo
diferente? ¿Qué hacemos con el otro? Las respuestas que ha tenido la sociedad y
cultura androcentrista para las anteriores cuestiones han sido varias:
invisibilizar, dominar y eliminar:
La historia
occidental está plagada de guerras, de luchas mundiales y de violaciones a los
derechos humanos y culturales, en favor del control, la dominación y opresión
de grupos humanos. El ejercicio de la ciudadanía constituyó en un principio,
dentro de la sociedad occidental, un derecho exclusivo de la clase burguesa, la
cual, estableció oficialmente sus códigos culturales para poder ejercer la
‘Ciudadanía Universal’
Poleo,
Elba. (2004). La cultura y la construcción de la Ciudadanía Democrática
Multicultural. Cuadernos Edumedia (5). Caracas. Ministerio de Educación,
Cultura y Deportes. Págs. 55 – 56.
El
materialismo y pragmatismo del mundo occidental, hoy día, con la crisis
planetaria (económica, energética, alimentaria, climática), pareciera hacerse
cada vez más insostenible. Es verdad que gracias al desarrollo de la ciencia y
la tecnología, el ser humano ha sido capaz por ejemplo de llegar a la luna, de
conectarse con millones de personas, a través del uso de la Internet, y de
crear medicamentos y tratamientos para la cura de enfermedades; pero también es
cierto que son muchas las pérdidas humanas, los daños ecológicos y la
contaminación que ha sufrido el planeta, en aras del progreso. Luego de la
segunda guerra mundial, de los traumas sociales causados por los crímenes de
guerra, por los horrores del fascismo, la sociedad occidental comenzó a darse
cuenta que el progreso tecnológico y científico, era un arma de doble filo;
dicho desarrollo podía generar gran bienestar, pero a su vez, también era
responsable de graves daños y crímenes contra la humanidad.
Uno
de los valores más arraigados en nuestra sociedad, es la idea del progreso
económico y el desarrollo tecnológico. La sociedad occidental contemporánea, se
ha forjado bajo esta idea y este deseo. No hay país industrializado que no se
sienta orgulloso de los alcances o avances logrados en cuanto a tecnología y
poderío industrial. Pero la gran industrialización de los países ricos, como
Estados Unidos o los países miembros de la Unión Europea, tiene su deuda en
vidas humanas con África por ejemplo, porque unido a la Revolución Industrial y
al dominio de Inglaterra en el siglo XIX, y al de Estados Unidos en el siglo
XX, está el saqueo y explotación del continente africano y la esclavitud de sus
habitantes, a quienes se les despojó de su condición de seres humanos, al ser
tratados y considerados como unas bestias, por aquellos que habían creado “La
Razón” y “Los Derechos Humanos”. Pero no sólo los esclavos africanos
fueron víctimas de la Revolución Industrial, también fueron sus principales
víctimas: hombres, mujeres y niños/as del continente europeo y americano. Sin
embargo para los hombres que habían creado “La Ley”, La Justicia y la
“Democracia”, todo funcionaba de una manera correcta, justa y democrática:
(…) hace un
siglo, Tocqueville alababa las maravillas del sistema democrático estadounidense,
enfatizando que, con la excepción de los esclavos, los sirvientes y los pobres
mantenidos por los sistemas municipales, no habían nadie en Estados Unidos que
no pudiera ser elector y participar, si bien de manera indirecta, en la
formulación de las leyes. Lo que es interesante, es que para Tocqueville
excluir a las mujeres, los esclavos, los sirvientes y pobres de la asistencia
social –en otras palabras, más de la mitad de la población de Estados Unidos en
aquel tiempo- no era una violación al ejercicio de los derechos democráticos de
los individuos.
Torres,
Carlos A. (2001). Democracia, Educación y Multiculturalismo.
México. Siglo Veintiuno Editores. Pág. 195.
A
finales de los años sesenta y principios de los setenta, la lucha por los
derechos civiles de las “minorías”, protagonizaba la escena sociopolítica
internacional. El mundo fue sacudido y convulsionado por las protestas,
reivindicaciones y revoluciones sociales. El modelo burgués, de ciudadanía y de
ciudadano(a), fue duramente criticado y cuestionado por las organizaciones
civiles que abogaban por los derechos de las mujeres, jóvenes, negros,
indígenas, obreros, campesinos, etc., porque dentro de esa idea de sociedad y
ciudadanía, que el burgués, representado físicamente por el Hombre Blanco
Adulto Heterosexual, había creado para sí, no se tomaba en cuenta ni se
representaba, las diferentes necesidades, costumbres, valores, tradiciones,
formas de vida, cultura, historia, cosmovisión o maneras de representación del
mundo, de los demás grupos sociales y culturas.
Hoy, en las primeras décadas del siglo XXI, se puede decir que tanto la pluralidad como la diversidad, definen y caracterizan nuestra identidad, y nuestra manera de vivir la existencia. Y las mujeres, asumiendo y desempeñando un papel tan polifacético a lo largo de los últimos cincuenta años, tanto en la vida familiar como en la pública, han terminado por convertirse en un modelo de sujeto social pluralista: las mujeres de hoy somos tanto trabajadoras como amas de casa, profesionales, madres, esposas, compañeras de luchas sociales, etc. Todas estas cualidades caracterizan nuestro yo femenino (McRobbie, 1998). Las mujeres al asumir todos estos roles y posiciones, hemos cambiado considerablemente, los patrones sociales tanto femeninos como masculinos.
Para Chantal Mouffe, el ser humano es de una cualidad dinámica y pluralista, por lo tanto no puede ser de de ningún modo etiquetado o estigmatizado como tradicionalmente lo ha hecho el pensamiento moderno, al definirlo como un ser universal de cualidades únicas y homogéneas. Mouffe, niega entonces, una única concepción del ser humano, así como una idea única de lo que es un "hombre" o una "mujer". Esta definición de identidad que formula la autora, es una concepción o modelo de individuo y por ende de sujeto social, que rompe con la definición clásica y burguesa, que lo define como un ser "único" y "homogéneo". Fianmente aclararemos que para Chantal Mouffe, "la identidad se debe vver como el producto de la interacción entre diferentes discursos que construyen la experiencia de un sujeto y las diferentes posiciones que definen esa experiencia".
Las mujeres de las parroquias y comunidades más populares de Venezuela, luchamos cada día para construir una identidad propia que difiera de la que se nos quiere imponer desde afuera. Somos personas libres, responsables y capaces de asumir el reto de la construcción de una identidad que realmente exprese todo nuestro potencial humano, que se hace evidente en la lucha, el trabajo y la valentía que demostramos diariamente las mujeres venezolanas.
sábado, 5 de marzo de 2016
La Conquista de los Derechos Sexuales y Reproductivos de las Mujeres
La actriz Endry Cardeño en la película venezolana: "Cheila, una casa pa' maíta" (2009), escrita por Elio Palencia y dirigida por Eduardo Barberena
Es
gracias al Feminismo, a las distintas teorías feministas y a la lucha de las
feministas por la conquista de los Derechos Humanos de las Mujeres, que hoy
día, en distintos países del mundo, así como en Latinoamérica y Venezuela, se
llevan a cabo políticas públicas y se cuentan con marcos jurídicos que
defienden los derechos de las mujeres, como su derecho a una vida libre de
violencia, y al ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos.
La
conquista de los derechos humanos de las mujeres, se lo debemos a las
feministas, y es gracias a las feministas, que incluso en muchos casos le ha
costado su propia vida, como el emblemático caso de Olympes de Gouges, y su
Declaración de los Derechos Humanos de la Mujer y la Ciudadana de 1791, cuya
formulación le causó la muerte en la guillotina, que las mujeres y las
ciudadanas del siglo XXI, gozamos y podemos disfrutar de dichos derechos.
La
Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la
Mujer (CEDAW), aprobada el 18 de diciembre de 1979, es un acuerdo internacional
para la lucha y la defensa de los derechos de las mujeres. En éste se ratifica
que las mujeres que integran la sociedad, tienen derecho a la satisfacción de
sus necesidades y aspiraciones sociales, políticas, económicas, culturales y
cualquiera otra que sea inherente a su dignidad como persona.
También
dicha convención reconoce que las mujeres han sido discriminadas, es decir,
invisibilizadas y excluidas históricamente por las relaciones de poder que
tradicionalmente han restringido la participación de las mujeres en la esfera
pública. La CEDAW, define el concepto de discriminación hacia la mujer:
Artículo 1. La expresión
discriminación contra la mujer denotará toda distinción, exclusión o
restricción basada en el sexo, que tenga por objeto o por resultado, menoscabar
o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer, independientemente
de su estado civil, sobre la base de la igualdad del hombre y la mujer, de los
derechos humanos y libertades fundamentales en las esferas política, económica,
social, cultural y civil o en cualquier otra esfera.
La CEDAW, entonces por un lado amplía y
profundiza el concepto de derechos humanos, al develar las relaciones asimétricas
de poder y poner en evidencia las desigualdades entre hombres y mujeres, en el
goce y ejercicio de las libertades, de su dignidad como persona y de sus
derechos humanos fundamentales, al dar y exponer su concepto sobre la
discriminación contra la mujer. La CEDAW, también hace un énfasis muy especial
en los derechos sexuales reproductivos: Los relacionados con la reproducción
humana, el derecho a la procreación desde la Convención sobre la Nacionalidad
de la Mujer Casada, aprobada en 1957. En su apartado 2. Menciona que sin
perjuicio de lo dispuesto en el párrafo I, supra, los Estados Parte,
garantizarán a la mujer servicios apropiados en relación con el embarazo, el
parto y el período posterior al parto, proporcionando servicios gratuitos
cuando fuere necesario, y le asegurarán una nutrición adecuada durante el
embarazo y la lactancia. En su artículo 16, apartado e), se garantizan el
derecho a decidir el número y espaciamiento de los hijos/as: los mismos
derechos a decidir libre y responsablemente el número de sus hijos y el
intervalo entre sus nacimientos, y a tener acceso a la información, la
educación y los medios que le permitan ejercer estos derechos.
La CEDAW, protege entonces a la maternidad y
a las mujeres embarazadas para procurarles y asegurarles un embarazo, un parto,
posparto, lactancia y crianza del bebé, en las condiciones más favorables, sana
y adecuada para estos momentos y procesos tan importantes y vitales en el ciclo
de vida de las mujeres. Por otro lado en la Conferencia Internacional sobre
Población y Desarrollo, celebrada en El Cairo, Egipto, en 1994, se incorporan y
establecen por primera vez, los Derechos Sexuales y Reproductivos (DSR), de
manera explícita como parte de los demás derechos humanos.
Derechos Sexuales y Reproductivos
Fundamentales:
· Derecho a condiciones
ambientales, educacionales, nutricionales, afectivas y de salud apropiadas para
el desarrollo de la vida humana.
·
Derecho a un ejercicio
sexual placentero, autónomo e independiente de la reproducción y a disponer de
información, educación y servicios que nos permitan tomar decisiones
responsables.
·
Derecho a conocer y amar el
cuerpo y los genitales.
·
Derecho al amor, la
sensualidad y el erotismo.
· Derecho a una relación
sexual independiente de la edad, estado civil o modelo familiar, exenta de
cualquier forma de violencia, abuso o coacción.
· Derecho a una maternidad y
paternidad, sana, responsable, voluntaria y sin riesgos, a decidirla y vivirla
por elección y no por obligación.
· Derecho a participar con
igualdad de responsabilidades en la crianza de los hijos e hijas y a crear
identidades más allá de los roles de género.
· Derecho a una educación
sexual oportuna, integral, laica, gradual, científica y con enfoque de género.
·
Derecho a servicios
integrales de salud gratuitos y de calidad.
·
Derecho a la adopción y a
tratamientos para la infertilidad de tipo integral.
· Derecho a participar como ciudadanos y
ciudadanas en el diseño, ejecución de políticas y programas de población y
desarrollo.
·
Derecho a no tener actividad
sexual.
Norma Oficial para
la Atención Integral de la Salud Sexual y Reproductiva. Tomo I.
miércoles, 24 de febrero de 2016
"Ser madre también es una cuestión de hombres"...
Asimismo
como las mujeres son cada vez más conscientes y se han sensibilizado con
todas las dimensiones (dimensión biológica, psicológica, afectiva, espiritual,
social, etc.) que comprende todo el proceso de la maternidad y de dar a luz y
cuidar y criar a una hija o hijo, exigiendo su derecho a parir (¡Devuélveme
mi parto!) o reclamando su derecho a amamantar a sus bebés (¡Somos
mujeres, somos mamíferas: yo amamanto a mi bebé!), del mismo modo existe
hoy un grupo de hombres que también quieren sumergirse en todo el universo
afectivo y emocional que supone la experiencia de ser un padre responsable, y
reclaman también su derecho a cuidar de sus bebés, a cambiarles los pañales, a
bañarlos, alimentarlos, etc., para disfrutar y gozar de este vínculo afectivo
tan esencial e importante dentro de las relaciones humanas. La Asociación de
Hombres para la Igualdad de Género (Ashige), es un ejemplo de hombres españoles
profundamente comprometidos con la investigación, la formación, la promoción de
la corresponsabilidad y la paternidad responsable, así como también en la reflexión
y la búsqueda de alternativas y formulación de nuevas propuestas de asumir y
ejercer la masculinidad y la condición de ser hombres, para lograr relaciones
humanas más humanitarias. En Latinoamérica, hay experiencias también muy
significativas de este tipo como los talleres y el Programa Regional de
Masculinidad del CID-CHR, de Managua, Nicaragua. En Venezuela, se está
comenzando con este tipo de iniciativas que promueven la Paternidad
Responsable, y también se puede observar como las nuevas generaciones de
padres, están más involucrados en los cuidados y la crianza de sus hijos e
hijas.
jueves, 24 de diciembre de 2015
Crianza con Apego: Nacemos programados para buscar cariño
"Actualmente, los avances en el campo de la neurociencia ofrecen la posibilidad de comprender la naturaleza biológica del apego. En los mamíferos, ésta tiene una base neuroquímica que se activa mediante el olor y el contacto; no es gratuito que, desde hace ya tiempo, los hospitales hayan dejado de separar a la madre y el bebé después del nacimiento. Esta práctica, el contacto piel con piel, inmediatamente después del parto, facilita que madre y bebé se enlacen en un mar de hormonas y endorfinas, entre las que se encuentran sustancias como la oxitocina, que se genera en respuesta al contacto y actúa sobre los centros cerebrales del placer para crear el deseo de estar con el bebé, cuidarle y protegerle.
Es aquí donde entra en juego la epigenética en el desarrollo emocional. Las distorsiones emocionales que reciben nuestros hijos desde su nacimiento pueden influir en el tipo de adulto en el que se van a convertir. Casi nadie cuestiona ya la importancia que tienen nuestros cuidados en el desarrollo emocional de los hijos, y la ciencia nos dice que, como otros animales, nacemos programados para buscar el cariño de nuestras madres. La etología y la psicología postulan que la función primordial de esta conducta es establecer un vinculo emocional y afectivo que asegure la supervivencia y el equilibrio emocional del recién nacido."
Es aquí donde entra en juego la epigenética en el desarrollo emocional. Las distorsiones emocionales que reciben nuestros hijos desde su nacimiento pueden influir en el tipo de adulto en el que se van a convertir. Casi nadie cuestiona ya la importancia que tienen nuestros cuidados en el desarrollo emocional de los hijos, y la ciencia nos dice que, como otros animales, nacemos programados para buscar el cariño de nuestras madres. La etología y la psicología postulan que la función primordial de esta conducta es establecer un vinculo emocional y afectivo que asegure la supervivencia y el equilibrio emocional del recién nacido."
Eduard Punset
miércoles, 2 de diciembre de 2015
"Por favor, dibújame un seno"

..."La supervivencia de la especie humana a lo largo de milenios está indisociablemente ligada al hecho de que las madres alimentaban a los bebés; por tanto, tenían suficiente leche. Disponían de los órganos y funcionaban. Esto sigue siendo biológicamente cierto a principios del siglo XXI; todas las mujeres tienen pecho 'en estado de funcionamiento', pero han perdido las instrucciones de uso."
Dra. Marie Thirion
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