jueves, 11 de marzo de 2021
viernes, 24 de julio de 2020
¡Tu muñeca no soy yo!
En estos tiempos que corren, ser seres humanos y humanas, no está nada
fácil, vivimos en una sociedad que nos convierte a las personas en
mercancías, en objetos de uso y desuso, como si fuéramos productos de
consumo que se compran, se consumen y se desechan. Y sobre todo a las
mujeres, estas relaciones de poder que se establecen entre los sujetos y
sujetas sociales, nos han convertido casi que en muñecas y maniquíes
vivientes que decoramos las vidas de quienes se creen nuestros amos o
dueños. Y es que estas creencias culturales y sociales se establecen
desde el momento en que nacemos y nuestra cultura y sociedad ya nos
asigna unos valores, unas expectativas, roles y conductas que nos tocará
cumplir según el sexo con que hayamos nacido. Así se espera que la niña
sea o tenga un comportamiento dulce, tierno, delicado, que sea sumisa,
quieta, tranquila y atenta con los asuntos del hogar y cuidados de sus
miembros. Por el contrario se esperará que el niño sea inquieto, activo,
que explore el mundo y hasta que invada o abuse de los demás, porque
ese es su deber ser, porque está en su naturaleza. En realidad en este
tipo de educación diferenciada, se le otorga y da más permisos al niño
de que actúe según su propio criterio, según sus propias sensaciones y
pensamientos, sin tomar en cuenta ni en consideración la del resto de
las personas diferentes a él. En contraposición, a las niñas se les
reprime y se ejerce más control sobre su comportamiento. Por eso es muy
común escuchar que las adolescentes son mucho más maduras, que los
adolescentes, y, con lógica y razón, si tomamos en cuenta que la
sociedad les exige más responsabilidades a las niñas, sobre todo en su
relación hacia los demás. La conducta social y familiar de las niñas, es
más vigilada y supervisada que la conducta de los varones a quienes se
les otorga más libertad, tanto en la casa como en la calle. Mientras
esta falta de responsabilidades en la educación de los varones se
traduce en un comportamiento irresponsable, egocéntrico y machista hacia
los demás, las niñas y por ende las mujeres, se acostumbran a
sacrificarse, a autoanularse, quedando en muchos casos invisibilizadas,
oprimidas y explotadas, tanto por sus familias como por el resto de la
sociedad.
La primera responsabilidad que tenemos las mujeres en este mundo
androcéntrico y patriarcal, es aprender a ser responsables con nosotras
mismas, porque esta explotación e invisibilización que sufrimos las
mujeres en esta sociedad capitalista de tradición machista, ha hecho que
la mujer se olvide de sí misma, y de su propia voluntad, dejándose
manipular, utilizar y explotar por los otros. Porque se le ha hecho
creer consciente e inconscientemente que ella está aquí en esta vida y
en este mundo para complacer y hacer feliz a los otros, aunque este
mandato le cueste su propio placer y felicidad y hasta su propia vida.
Por eso el primer mandato que debemos cumplir las mujeres, es conocernos
a nosotras mismas, porque hasta esto, tan fundamental en los seres
humanos y humanas, en todas las personas para su autoestima y
autorespeto, nos lo ha negado esta cultura y sociedad machista donde
vivimos. Así que para emanciparnos y que las mujeres nos empoderemos,
tenemos el deber y la obligación de conocernos, amarnos y respetarnos
primero a nosotras mismas.
Por eso tu muñeca no soy yo, ni puedo ser la mujer de tu vida porque ya soy la mujer de la mía.
Todas Locas
"La cultura reconoce como negativas a las mujeres que no cumplen con
su deber ser, dictado desde la racionalidad patriarcal. Son
verdaderamente locas para la cultura patriarcal, aquellas mujeres que
por imposibilidad, desobediencia, o rebeldía, transgreden las cualidades
de la feminidad. Las mujeres fallidas, actúan y viven la parte negativa
de la feminidad y del mundo: quienes no se conyugalizan -no son novias,
amantes, esposas, cuando y como deben serlo-, quienes no tienen hijos
-cuando y como deben-, y las estériles forzadas o voluntarias-, quienes
no viven en familia, quienes disfrutan eroticamente de su cuerpo y de
los otros, quienes actúan y piensan de manera autónoma, quienes son
sabias, quienes no son femeninas, quienes gustan del Eros y del amor de
las mujeres, quienes van por el mundo laicamente y no se guían por la fe
y el prejuicio, quienes reivindican como trabajo, su trabajo, y quienes
se construyen un espacio, un tiempo y un territorio en el mundo. Son
reconocidas como locas las mujeres al cambiar la relación de propiedad y
el sentido de sus vidas: por ser para ellas mismas, en la medida que lo
son.
En el mundo patriarcal, son locas las mujeres sensuales, seductoras o polígamas, es decir, aquellas que trasgreden las reglas del erotismo. Y son locas sexuales, también las castas y estériles como las monjas, que trasgreden el deber ser erótico y maternal de las mujeres. Son locas quienes no asumen la norma del comportamiento emocional femenino, y son agresivas y desenvueltas. O inteligentes, tanto como quienes trasgreden las reglas políticas y se defienden, dominan, deciden o tienen formas de poder identificadas como masculinas.
Locas, o enloquecidas de amor, son las mujeres que se enamoran sin mesura. Y sin recato. Disfrutan al otro, o hacen demostraciones estruendosas de su amor. Locas de amor maternal, son aquellas madres que se embelesan con el hijo esperado, del mas chiquitito, del primero o del que se salvo.
Locas son también las mujeres que tienen profesiones, trabajos, o desarrollan actividades que no son femeninas, o que les satisfacen tanto o mas que la casa, el marido y los hijos. Locas son las mujeres que hacen política publica, o las que viven en la soledad sin hombres que les den vida, ni de quienes depender.
Son locas, las mujeres que no se casan porque no quieren, y locas también, quienes renuncian a la maternidad.
Pero las mas locas de todas las mujeres, son las que, por estos y otros caminos, se proponen conscientemente como acción política, cambiar el contenido del ser mujer, y del mundo. Esas si están rechifladas, no se miden."
En el mundo patriarcal, son locas las mujeres sensuales, seductoras o polígamas, es decir, aquellas que trasgreden las reglas del erotismo. Y son locas sexuales, también las castas y estériles como las monjas, que trasgreden el deber ser erótico y maternal de las mujeres. Son locas quienes no asumen la norma del comportamiento emocional femenino, y son agresivas y desenvueltas. O inteligentes, tanto como quienes trasgreden las reglas políticas y se defienden, dominan, deciden o tienen formas de poder identificadas como masculinas.
Locas, o enloquecidas de amor, son las mujeres que se enamoran sin mesura. Y sin recato. Disfrutan al otro, o hacen demostraciones estruendosas de su amor. Locas de amor maternal, son aquellas madres que se embelesan con el hijo esperado, del mas chiquitito, del primero o del que se salvo.
Locas son también las mujeres que tienen profesiones, trabajos, o desarrollan actividades que no son femeninas, o que les satisfacen tanto o mas que la casa, el marido y los hijos. Locas son las mujeres que hacen política publica, o las que viven en la soledad sin hombres que les den vida, ni de quienes depender.
Son locas, las mujeres que no se casan porque no quieren, y locas también, quienes renuncian a la maternidad.
Pero las mas locas de todas las mujeres, son las que, por estos y otros caminos, se proponen conscientemente como acción política, cambiar el contenido del ser mujer, y del mundo. Esas si están rechifladas, no se miden."
Marcela Lagarde
Los cautiverios de las mujeres: madresposas, monjas, putas, presas y locas. Universidad
Nacional Autónoma de México. Colección Posgrado. Facultad de Filosofía y
Letras. Dirección General de Estudios de Posgrado. UNAM. 3ra Ed. 1997
(1990). México DF. 770-771
miércoles, 22 de julio de 2020
Eva Giberti: "Reír para complacer"
Reír para complacer
Publicado en Pagina 12; 10 julio 1998- Suplemento Las 12
Tal vez no ocurra siempre del mismo modo; más aún, me consta que
existen mujeres que ante el estímulo de una frase emitida por
algunos hombres con aire campechano, y que pretende ser graciosa,
reaccionan de manera distinta. Pero vale la pena observar el
fenómeno.
Supongamos que durante una sobremesa, la conversación entre los
hombres y las mujeres se desarrolle de manera cordial y, en
determinado momento, uno de los caballeros decide explicar las dudas
que surgen del diálogo compartido, con una frase gentil : «¿De qué
nos asombramos?¡Ya sabemos que las mujeres son locas!». Frase que
también es festejada con risitas por las mujeres que la escuchan.
Supongamos que en otra sobremesa, otro caballero cuenta un chiste
subido de tono que implica una descalificación del género femenino;
entonces se producirá el mismo fenómeno: risas compartidas entre
los hombres y las mujeres que acompañan al narrador.
¿Cuáles son los motivos que conducen a que algunas mujeres acepten,
de manera risueña, el agravio o la burla? El diagnóstico indica que
esa respuesta forma parte del dispositivo de la complacencia.
La complacencia, analizada en este marco, privilegia una actitud
cercana a la tontería y el sometimiento regulados por la presencia
enmascarada del placer ; porque la palabra complacencia encierra el
vocablo placer (com-placer) que, en este ejemplo, compromete a los
protagonistas de una conversación.
Según este modelo parecería que las mujeres que lo protagonizan 1)
encontraran placer en ser humilladas, y como efecto de esta
humillación 2) producirían placer en los hombres que proceden de
este modo; ellos se sentirían autorizados a satisfacer su narcisismo
masculino ejerciendo dominio sobre la mujer que lo escucha sin
protestar.
El aprendizaje social del complacer se inspira en la creencia de que
las mujeres tienen la obligación de producir placer para el género
masculino, modelo que tiende a cronificar las distintas formas de
sometimiento que aún persisten en algunas congéneres.
Históricamente se les enseñó a las mujeres que «deben gustar».
Es decir, que deben ser simpáticas y gentiles, lo que significaría
no discutir en situaciones socialmente agradables, sobremesas y
fiestas por ejemplo. En particular aceptar los comentarios de quienes
disponen del poder.
Este aprendizaje, enlazado con las características de personalidad
de cada una se potencia o se neutraliza, según sea lo que se
denomina autoestima: a mayor autoestima menor tolerancia a los
avances descalificantes que produce el género masculino,
enmascarados en la pretensión de ser «graciosos»
El entrenamiento en esta clase de «gracias» puede observarse en
algunos programas de tevé: en ellos cualquier forma de ingenio está
ausente, y se apunta al regocijo de la teleplatea incluyendo burlas y
descalificaciones a las mujeres que trabajan en ellos.Las cuales , ya
sea por cumplir con lo que impone su contrato o porque no les
preocupa quedar convertidas en sujeto de chacota pública, asumen la
situación riéndose ellas también.
El argumento o las frases con que algunas mujeres justifican estos
procedimientos, por ejemplo «Nunca lo había pensado! » evidencia
la colonización intelectual que impide discernir entre lo que puede
admitirse y lo que es intolerable; y cuando alguna congénere
replica: » ¡Pero los hombres no dicen esas cosas por ofender! ¡Solo
es un chiste!», desconocen la experiencia clínica, la cual enseña
que quien se expresa mediante chistes denigrantes del genero mujer,
deja al descubierto su hostilidad .Nuestra cultura le enseñó al
varón que cuenta con la benevolencia femenina capaz de sobrellevar
este lenguaje intencionalmente discriminatorio, carente de
ingenuidad.
Los contra-argumentos que ensayan algunas mujeres para justificar su
complacencia son múltiples:» Hay mujeres a las que les gusta que le
cuenten chistes verdes». Sin duda, pero tengamos en cuenta que la
proporción de chistes de esta índole que descalifican al género
mujer es significativa, entonces, fatalmente, finalizará acompañando
las carcajadas masculinas que festejan la denigración de la mujer
protagonista del chiste.
O bien: «No se puede vivir discutiendo con ellos! Además lo dicen
sin mala intención «. Yo pienso que sí existe «mala intención»
en el sentido de avanzar sobre el género mujer de modo
descalificante, en cumplimiento de una rutina socialmente
entronizada; podría admitir que se trata de mecanismos teñidos por
el hábito de «cargar» a quien se muestra débil o a quien se
evalúa como inferior. Si así fuera, resultaría mucho peor. Si
alguien argumentara que quizá se trate de procesos inconcientes,
convendrá recordar que la calidad de inconciente que impregna
nuestras conductas es una producción propia y no ajena.
«¡Entonces hay que vivir peleando!». Sí. En estas situaciones,
sí. Porque cuando se persiste en esta índole de complacencia, se
promueve confusión en el género masculino, ya que al autorizarle
que se coloque en el lugar de un poder denigratorio se estimula la
creencia en su superioridad.
Vivir con la sonrisa sin motivo incrustada entre los labios, se
parece más a una oferta sexual que a un modelo de convivencia. Esos
labios entrabiertos en la sonrisa complaciente fuera de lugar
equivalen, simbólicamente, a una vulva que se ofrece.
El arte de gustar, que podría ser la traducción simplista del art
de plaire que inventaron los hombres y las mujeres del medioevo, no
se sostiene en la complacencia cuya finalidad es gestionar amor y
simpatía a cualquier precio. La gentileza no significa tener la
sonrisa disponible cuando alguien ataca mediante chistes o
expresiones denigratorias instaladas en el imaginario social.
En estas circunstancias se impone una cara seria o una respuesta
concreta. Entonces aparece algo interesante : por lo general el varon
dispara una respuesta veloz, casi siempre la misma: «Parece que no
le gustó lo que dije» o algo equivalente. Es decir, se posiciona
como víctima incomprendida e intenta desplazar la responsabilidad
sobre la mujer, como si se tratase de una cuestión de gustos y ella
fuera una persona difícil, a la que todo le cayese mal, y que,además
exagerara en su apreciación. Intenta retroceder sin que se note que
acusó la marcación hecha por su interlocutora y entonces ensaya
invertir el eje de la cuestión , colocando a la mujer, nuevamente,
en un papel denigrado: ella es la «rara». En realidad el varón
huye de la situación difícil en la que fué colocado, porque no
sabe cómo hacerle frente y no se le ocurre disculparse. No resulta
difícil asociar la compadrada en el lenguaje con la huída en los
hechos.
Cuando una mujer, ante este intento masculino de invertir la
situación, contesta: «No cambie los hechos; no se trata de lo que a
mi me gusta, sino de la necesidad que usted tiene de agraviar a las
mujeres. Es un problema suyo, no mío», quizá se suscite una
situación difícil, y necesaria; oponerse al mal trato y poner en
evidencia a quien lo ejerce es parte de las responsabilidades que la
convivencia demanda.
Proceder de acuerdo con este criterio quizá no aumente el caudal de
simpatizantes.Y también puede provocar disidencias entre mujeres.
Pero¿con qué hombres pretendemos compartir el diálogo?¿Con los
que reclaman complacencia estéril y sometida o con aquellos que
prefieren conversar con mujeres que no transijan con ninguna forma de
violencia?
Eva Giberti http://evagiberti.com/reir-para-complacer/
lunes, 8 de junio de 2020
Patriarcado
“El patriarcado es un orden social genérico del poder, basado en un modo de dominación donde el paradigma es el hombre. Este orden asegura la supremacía de los hombres y de lo masculino sobre la inferiorización previa de las mujeres y lo femenino"
(Marcela Lagarde)
Feminismos
"Era contra el feminismo blanco burgués contra el que reaccionaba cuando, en mis primeras clases de estudios de la mujer, me levantaba y decía: -Las mujeres negras siempre hemos trabajado-. Desafiaba a la estructura del feminismo desde una perspectiva de clase".
(bell hooks)
"Una mujer no es feminista simplemente por ser mujer. Se es feminista porque se empieza a renunciar a los modos sexistas de pensamiento y se revoluciona la conciencia"
(bell hooks)
(bell hooks)
"Una mujer no es feminista simplemente por ser mujer. Se es feminista porque se empieza a renunciar a los modos sexistas de pensamiento y se revoluciona la conciencia"
(bell hooks)
lunes, 12 de agosto de 2019
"Papagayo de Agua": Cine Comunitario hecho en Venezuela
El
Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC), a través de su
Laboratorio del Cine y el Audiovisual de Venezuela “Rodolfo
Santana”, y desde la Coordinación de Investigación
Cinematográfica y Audiovisual, quiere impulsar el cine comunitario y
el cine hecho desde la regiones, con una línea de investigación
centrada en esta temática del Cine Comunitario en Venezuela,
y resaltar el aporte pedagógico que tiene el audiovisual por su
cualidad creadora y transformadora para trabajar conjuntamente con
las comunidades en procesos claves de construcción y organización
social. Es por esta razón que de forma transversal al Programa
Aprendiendo con el Cine de la
Coordinación de Formación Cinematográfica y Audiovisual, se crea
la línea de investigación: El
Audiovisual
como recurso
pedagógico
en el marco de la cultura de paz,
que
tendrá como objetivo principal, analizar el impacto social de
los audiovisuales dentro de las distintas comunidades y regiones del
país.
En
el marco del desarrollo de las principales líneas de acción y
actividades de estos programas cinematográficos que actualmente
impulsa y desarrolla el CNAC, se realizaran
este mes de agosto, varios cine foros en las comunidades y regiones
del país, con la proyección del cortometraje Papagayo
de Agua
y otros audiovisuales comunitarios con la finalidad de promover el
cine hecho en el barrio.
Carlos,
un niño en sillas de ruedas, con diversidad funcional física,
conoce a la niña Mariú, con la que pronto establece una bella
amistad. Mariú, junto con los otros niños y niñas vecinos del
barrio, muestran su solidaridad con Carlitos, ayudándole a volar
papagayo. Esta es la sinopsis de Papagayo de Agua de
Noel Velásquez, un cortometraje totalmente filmado en el barrio San
Andrés sector Cañicito de la parroquia El Valle. Sus protagonistas
son actores y actrices que viven en esa comunidad y que pertenecen a
la Cooperativa Cultural Valle Vivo Producciones,
dicho colectivo cumple ya con 16 años haciendo cine comunitario, con
producciones audiovisuales de ficción realizadas por vecinos y
vecinas de este barrio de la ciudad de Caracas.
martes, 25 de junio de 2019
jueves, 21 de febrero de 2019
jueves, 14 de febrero de 2019
¡Tu muñeca no soy yo!
En estos tiempos que corren, ser seres humanos y humanas, no está nada
fácil, vivimos en una sociedad que nos convierte a las personas en
mercancías, en objetos de uso y desuso, como si fuéramos productos de
consumo que se compran, se consumen y se desechan. Y sobre todo a las
mujeres, estas relaciones de poder que se establecen entre los sujetos y
sujetas sociales, nos han convertido casi que en muñecas y maniquíes
vivientes que decoramos las vidas de quienes se creen nuestros amos o
dueños. Y es que estas creencias culturales y sociales se establecen
desde el momento en que nacemos y nuestra cultura y sociedad ya nos
asigna unos valores, unas expectativas, roles y conductas que nos tocará
cumplir según el sexo con que hayamos nacido. Así se espera que la niña
sea o tenga un comportamiento dulce, tierno, delicado, que sea sumisa,
quieta, tranquila y atenta con los asuntos del hogar y cuidados de sus
miembros. Por el contrario se esperará que el niño sea inquieto, activo,
que explore el mundo y hasta que invada o abuse de los demás, porque
ese es su deber ser, porque está en su naturaleza. En realidad en este
tipo de educación diferenciada, se le otorga y da más permisos al niño
de que actúe según su propio criterio, según sus propias sensaciones y
pensamientos, sin tomar en cuenta ni en consideración la del resto de
las personas diferentes a él. En contraposición, a las niñas se les
reprime y se ejerce más control sobre su comportamiento. Por eso es muy
común escuchar que las adolescentes son mucho más maduras, que los
adolescentes, y, con lógica y razón, si tomamos en cuenta que la
sociedad les exige más responsabilidades a las niñas, sobre todo en su
relación hacia los demás. La conducta social y familiar de las niñas, es
más vigilada y supervisada que la conducta de los varones a quienes se
les otorga más libertad, tanto en la casa como en la calle. Mientras
esta falta de responsabilidades en la educación de los varones se
traduce en un comportamiento irresponsable, egocéntrico y machista hacia
los demás, las niñas y por ende las mujeres, se acostumbran a
sacrificarse, a autoanularse, quedando en muchos casos invisibilizadas,
oprimidas y explotadas, tanto por sus familias como por el resto de la
sociedad.
La primera responsabilidad que tenemos las mujeres en este mundo
androcéntrico y patriarcal, es aprender a ser responsables con nosotras
mismas, porque esta explotación e invisibilización que sufrimos las
mujeres en esta sociedad capitalista de tradición machista, ha hecho que
la mujer se olvide de sí misma, y de su propia voluntad, dejándose
manipular, utilizar y explotar por los otros. Porque se le ha hecho
creer consciente e inconscientemente que ella está aquí en esta vida y
en este mundo para complacer y hacer feliz a los otros, aunque este
mandato le cueste su propio placer y felicidad y hasta su propia vida.
Por eso el primer mandato que debemos cumplir las mujeres, es conocernos
a nosotras mismas, porque hasta esto, tan fundamental en los seres
humanos y humanas, en todas las personas para su autoestima y
autorespeto, nos lo ha negado esta cultura y sociedad machista donde
vivimos. Así que para emanciparnos y que las mujeres nos empoderemos,
tenemos el deber y la obligación de conocernos, amarnos y respetarnos
primero a nosotras mismas.
miércoles, 6 de febrero de 2019
Ixchel
La
diosa maya Ixchel, que representa y simboliza a la luna, también es
la diosa protectora de la maternidad y los partos, como la diosa
orisha Yemayá, que al igual que la otrora diosa madre sumeria Mammu,
son diosas simbolizadas y representadas por el mar y la tierra, y son
las madres y creadoras del mundo y del universo. Ellas existían
desde el principio. Son las protectoras de la maternidad, y protegen
y gobiernan no sólo la vida del útero físico, sino también la
vida y la energía del útero etéreo, del útero celestial,
creador
de todo lo que da sentido y existencia a las cosas.
lunes, 17 de septiembre de 2018
Alzamos la voz por Mayell,
por ti, por nosotras, por todas
Las
mujeres venezolanas hoy, como siempre, nos bregamos con fuerza la vida,
por nosotras, por nuestras hijas e hijos, por nuestras madres y
padres, por la patria. Así vivía Mayell Hernández, compañera del
Campamento de Pioneras y Pioneros Madre Hipólita, al que hoy llamamos
con su nombre, en su honor.
Lejos de ser una mujer callada y pasiva, Mayell era vocera de quienes luchan por un hogar digno, la vida que tenía por delante era hermosa como ella misma, sus sueños eran enormes y cuando hacemos un recuento de sus múltiples actividades nos damos cuenta de la mujer que era. Con su cuerpo dibujaba sus utopías, las danzaba. Pero ella era más, mucho más. Mayell le estaba metiendo el hombro a la vida, lo mismo la podíamos ver bailando que preparándose para pegar los bloques del hogar que soñaba para su hija, o con su bandeja vendiendo tortas para palear los gastos del día a día.
Y Mayell ya no está con nosotras y nosotros, no está porque fue victima de un femicidio, su compañero, el hombre que ella alguna vez amó, la asesinó.
Deja a una hija de 2 años, una pequeña que tendrá que crecer sin su madre. Mayell no estará para acompañarla al primer día de colegio, se perderá la caída de sus primeros dientes, la graduación de bachiller, la rebeldía de la adolescencia, no estará Mayell para guiar los pasos de a quien más amaba.Pero Mayell no es la única, son muchas, cientos, miles de mujeres que son víctimas de femicidio, y nos preguntamos por qué, por qué las que crían, las que reproducen y cuidan la vida de todas y todos, son las golpeadas, las maltratadas, las muertas. Y la explicación es corta pero compleja, porque EL PATRIARCADO NOS REQUIERE OPRIMIDA PARA SOSTENER LA DÉBIL MASCULINIDAD TRADICIONAL.
Queremos con este comunicado hacer ver una realidad que hoy nos toca de cerca, que nos conmueve, que moviliza nuestro dolor desde adentro, pero que es una realidad que vivimos cotidianamente, llamamos la atención hacia el hecho de que los femicidios no son accidentes, no son muertes inexplicables, tienen causas y éstas no son patológicas. Son el resultado de un sistema estructural en el que la sociedad en su conjunto es responsable.
Responsabilidad que debemos asumir desde lo cotidiano, entendiendo que cada vez que golpeamos a una niña o a un niño le enseñamos que la violencia está bien, que es una manera de comunicar nuestro desagrado. Esto debe parar aquí y ahora. La violencia está mal, es incorrecta, reproduce todo aquello que queremos defenestrar de nuestras vidas y de nuestra sociedad.
Todas estas mujeres que engrosan la lista, junto Mayell, de mujeres muertas por el hecho de ser mujeres, tenían vidas, rostros, sueños, gente que amaban y que las amaba; y todas esas vidas quedaron cegadas, la mayoría de las veces en el espacio donde debían estar más seguras, en sus propios hogares, y de la mano de quienes compartieran sus camas, con quienes tuvieron hijas e hijos, de manos de quienes alguna vez amaron.
Y si bien este escrito hoy no alcanza para salvar la vida de Mayell, es necesario que la sociedad en su conjunto tome conciencia, comprenda de qué se trata todo este horror, que nos comprometamos más que nunca con el #NiUnaMenos, #VivasNosQueremos. Resulta indispensable que el Estado en todos sus niveles asuma con más fuerza la ley Orgánica por el Derecho de las Mujeres a una Vida libre de Violencia, de una vez por todas, se implementen políticas públicas tendientes a combatir el sexismo, y la violencia contra las mujeres.
Por nuestra parte, seguiremos en la lucha por una Patria Libre, Socialista y Feminista, construiremos juntas y juntos tu casa, el hogar de tu hija lo protegeremos en el campamento que tanto defendiste, y seguiremos adelante; pero a partir de hoy nos comprometemos a no voltear la mirada, a estar alertas para que no mueran las Mayell, ni las María, ni las Josefinas.
A la violencia le decimos #NiUnaMas
Campamento de Pioneras y Pioneros
Movimiento de Pobladoras y Pobladores
Red Araña Feminista
Lejos de ser una mujer callada y pasiva, Mayell era vocera de quienes luchan por un hogar digno, la vida que tenía por delante era hermosa como ella misma, sus sueños eran enormes y cuando hacemos un recuento de sus múltiples actividades nos damos cuenta de la mujer que era. Con su cuerpo dibujaba sus utopías, las danzaba. Pero ella era más, mucho más. Mayell le estaba metiendo el hombro a la vida, lo mismo la podíamos ver bailando que preparándose para pegar los bloques del hogar que soñaba para su hija, o con su bandeja vendiendo tortas para palear los gastos del día a día.
Y Mayell ya no está con nosotras y nosotros, no está porque fue victima de un femicidio, su compañero, el hombre que ella alguna vez amó, la asesinó.
Deja a una hija de 2 años, una pequeña que tendrá que crecer sin su madre. Mayell no estará para acompañarla al primer día de colegio, se perderá la caída de sus primeros dientes, la graduación de bachiller, la rebeldía de la adolescencia, no estará Mayell para guiar los pasos de a quien más amaba.Pero Mayell no es la única, son muchas, cientos, miles de mujeres que son víctimas de femicidio, y nos preguntamos por qué, por qué las que crían, las que reproducen y cuidan la vida de todas y todos, son las golpeadas, las maltratadas, las muertas. Y la explicación es corta pero compleja, porque EL PATRIARCADO NOS REQUIERE OPRIMIDA PARA SOSTENER LA DÉBIL MASCULINIDAD TRADICIONAL.
Queremos con este comunicado hacer ver una realidad que hoy nos toca de cerca, que nos conmueve, que moviliza nuestro dolor desde adentro, pero que es una realidad que vivimos cotidianamente, llamamos la atención hacia el hecho de que los femicidios no son accidentes, no son muertes inexplicables, tienen causas y éstas no son patológicas. Son el resultado de un sistema estructural en el que la sociedad en su conjunto es responsable.
Responsabilidad que debemos asumir desde lo cotidiano, entendiendo que cada vez que golpeamos a una niña o a un niño le enseñamos que la violencia está bien, que es una manera de comunicar nuestro desagrado. Esto debe parar aquí y ahora. La violencia está mal, es incorrecta, reproduce todo aquello que queremos defenestrar de nuestras vidas y de nuestra sociedad.
Todas estas mujeres que engrosan la lista, junto Mayell, de mujeres muertas por el hecho de ser mujeres, tenían vidas, rostros, sueños, gente que amaban y que las amaba; y todas esas vidas quedaron cegadas, la mayoría de las veces en el espacio donde debían estar más seguras, en sus propios hogares, y de la mano de quienes compartieran sus camas, con quienes tuvieron hijas e hijos, de manos de quienes alguna vez amaron.
Y si bien este escrito hoy no alcanza para salvar la vida de Mayell, es necesario que la sociedad en su conjunto tome conciencia, comprenda de qué se trata todo este horror, que nos comprometamos más que nunca con el #NiUnaMenos, #VivasNosQueremos. Resulta indispensable que el Estado en todos sus niveles asuma con más fuerza la ley Orgánica por el Derecho de las Mujeres a una Vida libre de Violencia, de una vez por todas, se implementen políticas públicas tendientes a combatir el sexismo, y la violencia contra las mujeres.
Por nuestra parte, seguiremos en la lucha por una Patria Libre, Socialista y Feminista, construiremos juntas y juntos tu casa, el hogar de tu hija lo protegeremos en el campamento que tanto defendiste, y seguiremos adelante; pero a partir de hoy nos comprometemos a no voltear la mirada, a estar alertas para que no mueran las Mayell, ni las María, ni las Josefinas.
A la violencia le decimos #NiUnaMas
Campamento de Pioneras y Pioneros
Movimiento de Pobladoras y Pobladores
Red Araña Feminista
martes, 1 de mayo de 2018
FEMINISMOS DEL SUR
Las mujeres latinoamericanas, hoy día en el siglo XXI, hemos terminado por constituirnos en un modelo de sujeto social integral y pluralista. Las mujeres latinoamericanas hemos sido un colectivo históricamente marginado y oprimido, pero esta misma condición nos ha permitido desde la lucha diaria en todos los aspectos y áreas de la vida, lograr construir un camino donde hemos asumido un papel activo y protagónico, convirtiéndonos en ejemplos de superación y de emancipación femenina, tanto a nivel personal como de manera colectiva. Y este cambio en el rol femenino latinoamericano, lo estamos conquistando desde las bases del pueblo, desde nuestra propia cotidianidad. Debido a la crisis económica que siempre ha caracterizado a nuestro entorno social, muchas mujeres latinoamericanas se han convertido en generadoras y productoras de recursos económicos, tanto de forma independiente, como a nivel asociativo y de cooperativas. Las mujeres latinoamericanas al hacernos cargo de las responsabilidades económicas del hogar, hemos creado redes de empatía y solidaridad femenina en nuestros entornos más cercanos, lo que nos ha permitido que muchas de nosotras podamos educarnos y desarrollarnos como profesionales sin descuidar al mismo tiempo la crianza y la educación de nuestros hijos e hijas, generando a la vez, fuentes de empleo para nuestro género, y beneficiando de esta manera al colectivo próximo y a nuestras comunidades. Y es desde este poder como colectivo, que las mujeres en todas partes del mundo, podemos ir incidiendo y transformado a la sociedad, las mujeres como agentes de cambio y transformación social.
Elba Poleo Maldonado
viernes, 14 de julio de 2017
Inicia Captación de Promotoras Comunitarias del Plan Nacional del Parto Humanizado
En el urbanismo Ciudad Tiuna, ubicado en la parroquia El Valle de Caracas, el Ministerio del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género (MinMujer), dio inicio a la captación de promotoras comunitarias, para ser incorporadas en los procesos de formación del Plan Nacional del Parto Humanizado.
Durante
la actividad, la ministra del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad
de Género, Blanca Eekhout, señaló, ya tenemos 50 mujeres registradas
en este urbanismo, para formarse como promotoras del parto humanizado.
Asimismo destacó, que a través del plan Chamba Juvenil han sido
seleccionadas 2 mil mujeres jóvenes.
La
titular de la cartera de la mujer, convocó a las mujeres a registrarse a
través del la línea telefónica 0800 Mujeres (6853737), con una llamada
telefónica, todas las embarazadas del país pueden participar en este
extraordinario plan de humanización del parto, de solidaridad, de vida,
de paz para nuestros niños, para nuestras niñas y para nuestras
mujeres, expresó la ministra.
Indicó
que el próximo lunes 17 de julio en coordinación con la Universidad de
las Ciencias de la Salud "Hugo Chávez Frías", inicia la formación de 5
médicos por cada Área de Salud Integral Comunitaria (Asic),
serán 2900 médicos integrarles comunitarios, formándose,
sensibilizándose y construyendo este plan extraordinario del parto
humanizado.
También
señaló que este jueves 20 de julio, comenzará un programa de formación
para las mujeres, que se extenderá hasta el 3 de agosto del presente
año.
La
ministra precisó que alrededor de 2.000 mujeres harán un recorrido
junto al "Movimiento Somos Venezuela", para conocer las necesidades de
las embarazadas, irán con un mensaje de amor, vida y paz, harán un
acompañamiento al parto y la gestación, sensibilizando a la comunidad y a
la familia.
Cuando
pare la mujer, pare el padre y la madre, pare la familia, pare la
comunidad, pare la Patria, nosotros queremos que sea un parto de vida,
de sueño, de esperanza y de paz, finalizó.
Fuente: INAMUJER
(www.inamujer.gob.ve)
martes, 30 de mayo de 2017
Cine Foros sobre los Derechos Humanos de las Mujeres
Desde la Gerencia General de Cultura, Deporte, Recreación y Participación Comunal del INCES, dimos inicio el año pasado 2016, a un ciclo de cine foros sobre los Derechos Humanos de las Mujeres, con el fin de sensibilizar a las comunidades de las parroquias del punto y círculo del INCES, sobre temas como el Parto Humanizado, La Lactancia Materna y el Embarazo en Adolescentes. Es estratégico como política pública, que todas las instituciones y organismos del Estado Venezolano, se comprometan con la Igualdad y Equidad de Género y se conviertan en los principales promotores y difusores de los Derechos Humanos de las Mujeres, más cuando somos una institución educativa y estamos adscritos al Ministerio del Poder Popular para la Educación, porque recordemos también que nuestra Revolución Bolivariana es Feminista como la declaró nuestro Comandante Eterno Hugo Chávez, y que también nuestro Presidente Nicolás Maduro hoy lo ratifica al declarar que la CONSTITUYENTE tiene que ser Feminista. Por estas razones considero importante que sigamos dándole continuidad a esta línea de acción con perspectiva de género, continuando con los conversatorios, cine foros, y demás actividades que organicemos dentro de las mismas comunidades, para que sigamos contribuyendo desde nuestra Gerencia General de Cultura, Deporte, Recreación y Participación Comunal, en la tarea de sensibilizar y educar en materia de Igualdad y Equidad de Género.
Elba Poleo, Promotora Cultural de la Gerencia General de Cultura, Deporte, Recreación y Participación Comunal del INCES.
martes, 8 de marzo de 2016
Sociedad Androcéntrica y Patriarcal
La
sociedad moderna se ha levantado y desarrollado bajo un orden o principio
androcéntrico que le ha otorgado al hombre, todo el poder y protagonismo
histórico. Hasta bien entrado el siglo XX, el espacio público era prácticamente
de dominio exclusivo de los hombres, quienes ocupaban los cargos más
importantes y de mayor poder, en las instituciones públicas y empresas, es
decir, a nivel político y económico: presidentes, grandes empresarios. También
eran admirados por su destreza física y valentía, convirtiéndose en héroes de
guerra o en reconocidos y premiados deportistas. El talento artístico y la
capacidad intelectual o científica, la llamada genialidad, como consta
en las enciclopedias y libros de historia (historia burguesa, historia de la
cultura blanca), era considerada también como algo relativo o relacionado
directamente con el sexo masculino, es decir, como una cuestión o una cosa de
hombres. Las mujeres intelectuales, científicas, deportistas o artistas,
siempre quedaban relegadas, en un segundo plano, cuando no eran consideradas
como una rareza o curiosidad, un complemento o elemento decorativo,
siempre dependientes de la mirada, la lectura, visión y concepción que tenía de
ellas el género masculino.
Pero
el responsabilizar de tal manera al género masculino, es decir, a sólo una
parte de la humanidad, de todas las acciones y decisiones de poder, es una
carga muy pesada que arrojó consecuencias muy graves en el bienestar de dicha
sociedad. Una de las consecuencias graves del androcentrismo que se puede
señalar, es la invisibilidad de la otra parte del género humano. Y cuando
decimos la otra parte, no nos referimos exclusivamente a las mujeres, ni a las
mujeres blancas en específico, sino a todas las personas que no somos “Hombre
Blanco Adulto Heterosexual”.
El
hecho de que la sociedad moderna se construyera tomando en cuenta sólo los
principios, valores y necesidades del Hombre Blanco Adulto Heterosexual,
la convirtieron en una sociedad egocéntrica e individualista. La civilización
occidental se mira y se considera a sí misma, como la “cultura correcta”, es
decir, que considera que no existe otra forma, manera de ser, o de hacerlo
mejor. Por supuesto que esta idea de considerarse “perfectos”, “omnipotentes” e
“indestructibles”, hace y convierte a las personas en intolerantes, porque las
predispone negativamente hacia lo diferente, concibiéndolo como algo
equivocado, que no tiene sentido, ni razón de ser. ¿Qué hacemos con lo
diferente? ¿Qué hacemos con el otro? Las respuestas que ha tenido la sociedad y
cultura androcentrista para las anteriores cuestiones han sido varias:
invisibilizar, dominar y eliminar:
La historia
occidental está plagada de guerras, de luchas mundiales y de violaciones a los
derechos humanos y culturales, en favor del control, la dominación y opresión
de grupos humanos. El ejercicio de la ciudadanía constituyó en un principio,
dentro de la sociedad occidental, un derecho exclusivo de la clase burguesa, la
cual, estableció oficialmente sus códigos culturales para poder ejercer la
‘Ciudadanía Universal’
Poleo,
Elba. (2004). La cultura y la construcción de la Ciudadanía Democrática
Multicultural. Cuadernos Edumedia (5). Caracas. Ministerio de Educación,
Cultura y Deportes. Págs. 55 – 56.
El
materialismo y pragmatismo del mundo occidental, hoy día, con la crisis
planetaria (económica, energética, alimentaria, climática), pareciera hacerse
cada vez más insostenible. Es verdad que gracias al desarrollo de la ciencia y
la tecnología, el ser humano ha sido capaz por ejemplo de llegar a la luna, de
conectarse con millones de personas, a través del uso de la Internet, y de
crear medicamentos y tratamientos para la cura de enfermedades; pero también es
cierto que son muchas las pérdidas humanas, los daños ecológicos y la
contaminación que ha sufrido el planeta, en aras del progreso. Luego de la
segunda guerra mundial, de los traumas sociales causados por los crímenes de
guerra, por los horrores del fascismo, la sociedad occidental comenzó a darse
cuenta que el progreso tecnológico y científico, era un arma de doble filo;
dicho desarrollo podía generar gran bienestar, pero a su vez, también era
responsable de graves daños y crímenes contra la humanidad.
Uno
de los valores más arraigados en nuestra sociedad, es la idea del progreso
económico y el desarrollo tecnológico. La sociedad occidental contemporánea, se
ha forjado bajo esta idea y este deseo. No hay país industrializado que no se
sienta orgulloso de los alcances o avances logrados en cuanto a tecnología y
poderío industrial. Pero la gran industrialización de los países ricos, como
Estados Unidos o los países miembros de la Unión Europea, tiene su deuda en
vidas humanas con África por ejemplo, porque unido a la Revolución Industrial y
al dominio de Inglaterra en el siglo XIX, y al de Estados Unidos en el siglo
XX, está el saqueo y explotación del continente africano y la esclavitud de sus
habitantes, a quienes se les despojó de su condición de seres humanos, al ser
tratados y considerados como unas bestias, por aquellos que habían creado “La
Razón” y “Los Derechos Humanos”. Pero no sólo los esclavos africanos
fueron víctimas de la Revolución Industrial, también fueron sus principales
víctimas: hombres, mujeres y niños/as del continente europeo y americano. Sin
embargo para los hombres que habían creado “La Ley”, La Justicia y la
“Democracia”, todo funcionaba de una manera correcta, justa y democrática:
(…) hace un
siglo, Tocqueville alababa las maravillas del sistema democrático estadounidense,
enfatizando que, con la excepción de los esclavos, los sirvientes y los pobres
mantenidos por los sistemas municipales, no habían nadie en Estados Unidos que
no pudiera ser elector y participar, si bien de manera indirecta, en la
formulación de las leyes. Lo que es interesante, es que para Tocqueville
excluir a las mujeres, los esclavos, los sirvientes y pobres de la asistencia
social –en otras palabras, más de la mitad de la población de Estados Unidos en
aquel tiempo- no era una violación al ejercicio de los derechos democráticos de
los individuos.
Torres,
Carlos A. (2001). Democracia, Educación y Multiculturalismo.
México. Siglo Veintiuno Editores. Pág. 195.
A
finales de los años sesenta y principios de los setenta, la lucha por los
derechos civiles de las “minorías”, protagonizaba la escena sociopolítica
internacional. El mundo fue sacudido y convulsionado por las protestas,
reivindicaciones y revoluciones sociales. El modelo burgués, de ciudadanía y de
ciudadano(a), fue duramente criticado y cuestionado por las organizaciones
civiles que abogaban por los derechos de las mujeres, jóvenes, negros,
indígenas, obreros, campesinos, etc., porque dentro de esa idea de sociedad y
ciudadanía, que el burgués, representado físicamente por el Hombre Blanco
Adulto Heterosexual, había creado para sí, no se tomaba en cuenta ni se
representaba, las diferentes necesidades, costumbres, valores, tradiciones,
formas de vida, cultura, historia, cosmovisión o maneras de representación del
mundo, de los demás grupos sociales y culturas.
Hoy, en las primeras décadas del siglo XXI, se puede decir que tanto la pluralidad como la diversidad, definen y caracterizan nuestra identidad, y nuestra manera de vivir la existencia. Y las mujeres, asumiendo y desempeñando un papel tan polifacético a lo largo de los últimos cincuenta años, tanto en la vida familiar como en la pública, han terminado por convertirse en un modelo de sujeto social pluralista: las mujeres de hoy somos tanto trabajadoras como amas de casa, profesionales, madres, esposas, compañeras de luchas sociales, etc. Todas estas cualidades caracterizan nuestro yo femenino (McRobbie, 1998). Las mujeres al asumir todos estos roles y posiciones, hemos cambiado considerablemente, los patrones sociales tanto femeninos como masculinos.
Para Chantal Mouffe, el ser humano es de una cualidad dinámica y pluralista, por lo tanto no puede ser de de ningún modo etiquetado o estigmatizado como tradicionalmente lo ha hecho el pensamiento moderno, al definirlo como un ser universal de cualidades únicas y homogéneas. Mouffe, niega entonces, una única concepción del ser humano, así como una idea única de lo que es un "hombre" o una "mujer". Esta definición de identidad que formula la autora, es una concepción o modelo de individuo y por ende de sujeto social, que rompe con la definición clásica y burguesa, que lo define como un ser "único" y "homogéneo". Fianmente aclararemos que para Chantal Mouffe, "la identidad se debe vver como el producto de la interacción entre diferentes discursos que construyen la experiencia de un sujeto y las diferentes posiciones que definen esa experiencia".
Las mujeres de las parroquias y comunidades más populares de Venezuela, luchamos cada día para construir una identidad propia que difiera de la que se nos quiere imponer desde afuera. Somos personas libres, responsables y capaces de asumir el reto de la construcción de una identidad que realmente exprese todo nuestro potencial humano, que se hace evidente en la lucha, el trabajo y la valentía que demostramos diariamente las mujeres venezolanas.
sábado, 5 de marzo de 2016
La Conquista de los Derechos Sexuales y Reproductivos de las Mujeres
La actriz Endry Cardeño en la película venezolana: "Cheila, una casa pa' maíta" (2009), escrita por Elio Palencia y dirigida por Eduardo Barberena
Es
gracias al Feminismo, a las distintas teorías feministas y a la lucha de las
feministas por la conquista de los Derechos Humanos de las Mujeres, que hoy
día, en distintos países del mundo, así como en Latinoamérica y Venezuela, se
llevan a cabo políticas públicas y se cuentan con marcos jurídicos que
defienden los derechos de las mujeres, como su derecho a una vida libre de
violencia, y al ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos.
La
conquista de los derechos humanos de las mujeres, se lo debemos a las
feministas, y es gracias a las feministas, que incluso en muchos casos le ha
costado su propia vida, como el emblemático caso de Olympes de Gouges, y su
Declaración de los Derechos Humanos de la Mujer y la Ciudadana de 1791, cuya
formulación le causó la muerte en la guillotina, que las mujeres y las
ciudadanas del siglo XXI, gozamos y podemos disfrutar de dichos derechos.
La
Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la
Mujer (CEDAW), aprobada el 18 de diciembre de 1979, es un acuerdo internacional
para la lucha y la defensa de los derechos de las mujeres. En éste se ratifica
que las mujeres que integran la sociedad, tienen derecho a la satisfacción de
sus necesidades y aspiraciones sociales, políticas, económicas, culturales y
cualquiera otra que sea inherente a su dignidad como persona.
También
dicha convención reconoce que las mujeres han sido discriminadas, es decir,
invisibilizadas y excluidas históricamente por las relaciones de poder que
tradicionalmente han restringido la participación de las mujeres en la esfera
pública. La CEDAW, define el concepto de discriminación hacia la mujer:
Artículo 1. La expresión
discriminación contra la mujer denotará toda distinción, exclusión o
restricción basada en el sexo, que tenga por objeto o por resultado, menoscabar
o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer, independientemente
de su estado civil, sobre la base de la igualdad del hombre y la mujer, de los
derechos humanos y libertades fundamentales en las esferas política, económica,
social, cultural y civil o en cualquier otra esfera.
La CEDAW, entonces por un lado amplía y
profundiza el concepto de derechos humanos, al develar las relaciones asimétricas
de poder y poner en evidencia las desigualdades entre hombres y mujeres, en el
goce y ejercicio de las libertades, de su dignidad como persona y de sus
derechos humanos fundamentales, al dar y exponer su concepto sobre la
discriminación contra la mujer. La CEDAW, también hace un énfasis muy especial
en los derechos sexuales reproductivos: Los relacionados con la reproducción
humana, el derecho a la procreación desde la Convención sobre la Nacionalidad
de la Mujer Casada, aprobada en 1957. En su apartado 2. Menciona que sin
perjuicio de lo dispuesto en el párrafo I, supra, los Estados Parte,
garantizarán a la mujer servicios apropiados en relación con el embarazo, el
parto y el período posterior al parto, proporcionando servicios gratuitos
cuando fuere necesario, y le asegurarán una nutrición adecuada durante el
embarazo y la lactancia. En su artículo 16, apartado e), se garantizan el
derecho a decidir el número y espaciamiento de los hijos/as: los mismos
derechos a decidir libre y responsablemente el número de sus hijos y el
intervalo entre sus nacimientos, y a tener acceso a la información, la
educación y los medios que le permitan ejercer estos derechos.
La CEDAW, protege entonces a la maternidad y
a las mujeres embarazadas para procurarles y asegurarles un embarazo, un parto,
posparto, lactancia y crianza del bebé, en las condiciones más favorables, sana
y adecuada para estos momentos y procesos tan importantes y vitales en el ciclo
de vida de las mujeres. Por otro lado en la Conferencia Internacional sobre
Población y Desarrollo, celebrada en El Cairo, Egipto, en 1994, se incorporan y
establecen por primera vez, los Derechos Sexuales y Reproductivos (DSR), de
manera explícita como parte de los demás derechos humanos.
Derechos Sexuales y Reproductivos
Fundamentales:
· Derecho a condiciones
ambientales, educacionales, nutricionales, afectivas y de salud apropiadas para
el desarrollo de la vida humana.
·
Derecho a un ejercicio
sexual placentero, autónomo e independiente de la reproducción y a disponer de
información, educación y servicios que nos permitan tomar decisiones
responsables.
·
Derecho a conocer y amar el
cuerpo y los genitales.
·
Derecho al amor, la
sensualidad y el erotismo.
· Derecho a una relación
sexual independiente de la edad, estado civil o modelo familiar, exenta de
cualquier forma de violencia, abuso o coacción.
· Derecho a una maternidad y
paternidad, sana, responsable, voluntaria y sin riesgos, a decidirla y vivirla
por elección y no por obligación.
· Derecho a participar con
igualdad de responsabilidades en la crianza de los hijos e hijas y a crear
identidades más allá de los roles de género.
· Derecho a una educación
sexual oportuna, integral, laica, gradual, científica y con enfoque de género.
·
Derecho a servicios
integrales de salud gratuitos y de calidad.
·
Derecho a la adopción y a
tratamientos para la infertilidad de tipo integral.
· Derecho a participar como ciudadanos y
ciudadanas en el diseño, ejecución de políticas y programas de población y
desarrollo.
·
Derecho a no tener actividad
sexual.
Norma Oficial para
la Atención Integral de la Salud Sexual y Reproductiva. Tomo I.
miércoles, 24 de febrero de 2016
"Ser madre también es una cuestión de hombres"...
Asimismo
como las mujeres son cada vez más conscientes y se han sensibilizado con
todas las dimensiones (dimensión biológica, psicológica, afectiva, espiritual,
social, etc.) que comprende todo el proceso de la maternidad y de dar a luz y
cuidar y criar a una hija o hijo, exigiendo su derecho a parir (¡Devuélveme
mi parto!) o reclamando su derecho a amamantar a sus bebés (¡Somos
mujeres, somos mamíferas: yo amamanto a mi bebé!), del mismo modo existe
hoy un grupo de hombres que también quieren sumergirse en todo el universo
afectivo y emocional que supone la experiencia de ser un padre responsable, y
reclaman también su derecho a cuidar de sus bebés, a cambiarles los pañales, a
bañarlos, alimentarlos, etc., para disfrutar y gozar de este vínculo afectivo
tan esencial e importante dentro de las relaciones humanas. La Asociación de
Hombres para la Igualdad de Género (Ashige), es un ejemplo de hombres españoles
profundamente comprometidos con la investigación, la formación, la promoción de
la corresponsabilidad y la paternidad responsable, así como también en la reflexión
y la búsqueda de alternativas y formulación de nuevas propuestas de asumir y
ejercer la masculinidad y la condición de ser hombres, para lograr relaciones
humanas más humanitarias. En Latinoamérica, hay experiencias también muy
significativas de este tipo como los talleres y el Programa Regional de
Masculinidad del CID-CHR, de Managua, Nicaragua. En Venezuela, se está
comenzando con este tipo de iniciativas que promueven la Paternidad
Responsable, y también se puede observar como las nuevas generaciones de
padres, están más involucrados en los cuidados y la crianza de sus hijos e
hijas.
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